Antes de venir: tres cosas
- Denuncia el siniestro en tu compañía y anota el número. Es el dato con que se abre todo el expediente; sin él no se puede avanzar.
- Pregunta si tu póliza es de taller libre. Si lo es, el taller lo eliges tú. Si es de convenio cerrado, tienes que reparar en la lista de la compañía.
- Averigua tu deducible. Es lo único que vas a pagar. Si el daño cuesta menos que el deducible, conviene hacerlo particular.
Qué hacemos nosotros
Recepción y respaldo
Recibimos el auto bajo techo y levantamos el daño con fotografías fechadas, incluyendo lo que aparece al desarmar. Ese registro es lo que después sostiene cada partida del presupuesto frente al liquidador.
Coordinación del liquidador
Pedimos la visita, la seguimos si no llega y presentamos el detalle de piezas y horas en el formato que exige tu compañía. Cada aseguradora tiene el suyo y un presupuesto mal formateado se devuelve, lo que suma días.
Defensa del presupuesto
Cuando la compañía recorta partidas que sí se necesitan, apelamos con respaldo: fotos del desarme, referencias del fabricante y el argumento de por qué esa pieza no es recuperable. Muchos recortes se revierten. Si el recorte se mantiene y creemos que compromete el resultado, te lo decimos por escrito antes de reparar.
Información en cada etapa
Te avisamos por WhatsApp cuando el liquidador visitó, cuando llegó la autorización, cuando entró a cabina y cuando está listo. Con foto. La idea es que nunca tengas que llamar a preguntar en qué va.
Los plazos reales
El plazo de reparación empieza a correr cuando llega la orden autorizada, no cuando dejas el auto. Antes de eso no se pueden pedir repuestos ni tocar la pieza. Es la parte que más frustra y la que menos depende del taller, así que preferimos decirlo claro desde el principio en vez de prometer una fecha que no controlamos.
Si te dan una fecha de entrega antes de que el liquidador haya visitado, esa fecha es un deseo, no un compromiso.
Trabajos particulares
No todo tiene que pasar por el seguro. Si el daño es menor que tu deducible, o si prefieres no usar la póliza para no afectar tu historial, lo hacemos particular: mismo trabajo, mismo material, sin esperar autorizaciones. Te damos el precio de las dos vías para que decidas.
Qué traer
- Número de siniestro
- Cédula de identidad del titular de la póliza
- Permiso de circulación y revisión técnica al día
- Datos de contacto de tu ejecutivo, si lo tienes
- Constancia de Carabineros, si el siniestro la requirió
Paso a paso
De la denuncia a la entrega
- 01 Denuncias el siniestro Llamas a tu compañía y obtienes el número. Ese número abre el expediente.
- 02 Dejas el auto Queda bajo techo. Levantamos el daño con fotos fechadas y lo desarmamos para ver lo que no se veía.
- 03 Visita el liquidador Coordinamos la inspección y le presentamos el detalle de piezas y horas.
- 04 Llega la autorización Acá empieza a correr el plazo real. Se piden los repuestos y entra a taller.
- 05 Se repara Chapa, masillado, fondo, color en laboratorio, cabina y pulido. Con aviso por foto en cada etapa.
- 06 Retiras el auto Pagas solo tu deducible. El resto lo facturamos directo a la compañía.
Preguntas frecuentes
Sobre seguros
Depende de tu póliza. Muchas pólizas en Chile son de taller libre y puedes elegir dónde reparar; otras son de taller en convenio y trabajan con una lista cerrada. Revisa las condiciones particulares de tu póliza o llama a tu compañía y pregunta si tienes libre elección. Si la tienes, el taller lo eliges tú, no el liquidador.
El deducible es la parte del costo que asume el asegurado en cada siniestro, definida en tu póliza y expresada normalmente en UF. Es lo único que pagas tú: el resto se factura directo a la compañía. Si el costo total de la reparación es menor que tu deducible, conviene hacerlo particular y no usar el seguro.
El tiempo se va en la cola de visitas del liquidador y en la revisión interna de la compañía, no en el taller. Nosotros presentamos el presupuesto apenas desarmamos, insistimos por la visita y avisamos cuando hay movimiento. Mientras no llegue la orden autorizada no se pueden pedir repuestos ni empezar la reparación.
Se apela con respaldo técnico: fotos del desarme, referencias del fabricante y el argumento de por qué esa pieza no es recuperable. Muchos recortes se revierten así. Si la compañía mantiene el recorte y creemos que compromete el resultado, te lo decimos por escrito antes de reparar para que decidas con la información completa.